La receta para fabricar células del corazón

  • Añadir tres proteínas a las células del embrión permite obtener cardiomiocitos
  • Los resultados se han logrado de momento únicamente en el laboratorio con ratones
Los puntos verdes son las células cardiacas creadas en el laboratorio (Foto: Nature)

Los puntos verdes son las células cardiacas creadas en el laboratorio (Foto: Nature)

Actualizado domingo 26/04/2009 21:24

MARÍA VALERIO

MADRID.- Todos los esfuerzos realizados hasta ahora para tratar de regenerar un corazón dañado, han obtenido resultados modestos. Tampoco la utilización de células madres capaces de convertirse en células cardiacas ha dado resultados suficientemente buenos hasta la fecha. Un trabajo publicado en la revista ‘Nature’ podría tener la receta para obtener células cardiacas capaces de reparar el tejido, tras un infarto, por ejemplo; eso sí, siempre con las reticencias que sigue generando la terapia celular por sus posibles riesgos.

El mecanismo por el que una célula embrionaria se convierte en cardiaca durante el proceso de formación del embrión ha sido objeto de intenso estudio, pero aún así no se conoce con suficiente detalle como para poder dirigirlo en el laboratorio y ‘crear’ las células que componen el corazón. Faltaba conocer la receta, los ingredientes que participan en este proceso denominado cardiomiogénesis.

Según el equipo dirigido por Jun Takeuchi y Benoit Bruneau, del Instituto Cardiovascular Gladstone, en San Francisco (EEUU): dicha receta está compuesta por tres elementos: dos factores de transcripción capaces de causar enfermedades cardiacas cuando se encuentran mutados (GATA4 y TBX5) y una proteína cardiaca, Baf60c.

“Aunque hace 20 años que los científicos tratan de utilizar estos reguladores de la identidad celular [los factores de transcripción] para convertir cualquier célula ordinaria en una cardiaca; ésta es la primera vez que tenemos éxito”, se felicita Bruneau en declaraciones a elmundo.es.

Estos tres genes serían los factores clave que guían el proceso por el que se generan las células cardiacas, según explican los investigadores; de manera que no descartan que la receta pueda servir en el futuro para convertir cualquier célula adulta del organismo en ‘reparadoras’ naturales de corazones dañados, por un infarto, por ejemplo.

Regenerar el corazón

“El corazón tiene muy poca capacidad de regeneración”, explica el doctor Bruneau. “Y teniendo en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en el mundo occidental, este trabajo es un primer paso significativo para comprender cómo podemos crear nuevas células capaces de repararlo”.

Para sus investigaciones, este equipo empleó células del mesodermo de ratones; es decir, de la capa interna que compone el interior del embrión y da lugar durante su desarrollo a los huesos, músculos y tejido conectivo del ser humano.

Como aclara este investigador, son células del embrión, pero sin las características de las células madre. “En el momento en que nosotros realizamos el experimento, las células del mesodermo ya están ‘predestinadas’ a dar lugar al hueso, músculo, corazón o cerebro”, apunta. “Sin embargo, nosotros no sólo fuimos capaces de cambiar su destino, sino hacer que se adelantasen en la cola y pasasen directamente a la etapa de células que laten”.

A pesar de su optimismo, hasta el momento, la aplicación de este tipo de terapias celulares en humanos no está exenta de riesgos. El más importante es la aparición de tumores que se ha observado tanto con las células madre embrionarias como con las llamadas iPS (reprogramadas); y que aún no se ha descartado que también pueda existir con las células madre adultas y con estos recién creados cardiomiocitos.

La receta de un lector de El Mundo

Probando a añadirles distintas combinaciones de proteínas, dieron con la receta perfecta para transformarlas en cardiomiocitos (las células del músculo cardiaco que facilitan los latidos gracias a su elasticidad).

Inicialmente probaron sólo con GATA4 y TBX5, dos factores de transcripción que determinan qué genes están activos o ‘apagados’ en cada momento. Por ejemplo, en modelos animales se había observado que los roedores sin estos genes tienen importantes defectos en el corazón y parecían buenos candidatos para la prueba. Pero por sí solos no funcionaron.

Por eso probaron a añadir al cóctel un tercer compuesto: Baf60c. Y funcionó. La mezcla de los tres factores consiguió diferenciar las células del mesodermo hacia cardiomiocitos, capaces de latir por sí solos de forma natural.

Los autores no descartan que la misma receta aplicada a otro tipo de células adultas también permita obtener ‘repuestos’ cardiacos con éxito. “Para la medicina regenerativa en humanos, esperamos poder adaptar nuestros resultados y ser capaces de transformar cualquier célula adulta en cardiaca, incluso las de la piel”, concluye Bruneau, no sin antes asegurar que fue lector de El Mundo durante el período en que su familia residió en España hace unos años.

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